A mediados de los 90, 7 Notas 7 Colores se erigieron como la renovación del hip hop nacional. No fue fácil pero con tres discos los chicos de Mucho Mu se han convertido en el paradigma del fraseo rápido hecho desde la península.
El hip-hop es un género que se mama en el extrarradio. Precisamente en el Prat de Llobregat -Barcelona- es donde se da a conocer ese personajillo llamado Oliver, una de las mentes más inquietas del panorama nacional que ante su valía no dudó en adjudicarse el mote Mucho Muchacho.
Oliver colabora activamente con Sólo los Solo y CPV -El Club de los Poetas Violentos-, dando lugar al colectivo la Comunidad del Guisante durante los noventa. No obstante, Oliver tiene sus propios planes y a mediados de década forma el que será su proyecto, 7 Notas 7 Colores. El grupo pronto destaca dada la calidad de las bases y ante todo, la particular dicción de Mucho Muchacho que aparece como un soplo de aire fresco en la escena nacional. Tras publicar un par de singles, el grupo debuta en formato largo con el álbum Hecho, es simple (1997), consiguiendo excelentes críticas, así como unas ventas sorprendentes que lo convierten en el disco de hip-hop en español más vendido en nuestro país. La reputación y la fama del grupo sigue creciendo, pues Oliver muestra una gran soltura escénica y muchas ganas de éxito. El segundo asalto de 7 Notas 7 Colores llega en 1999 bajo el título 77, y la colaboración de Dj Vadim -de la escudería Ninja Tune- en las bases conjuga un trabajo evolucionado y contemporáneo. El grupo se plantea la posibilidad de introducirse en el mercado norteamericano, cosa que no agrada a su compañía y que les reporta numerosos problemas. El resultado de tales enfrentamientos se transcribe en la creación del sello La Mami Internacional, propiedad de los catalanes, y en una pequeña distribución en los U.S.A. donde la crítica también elogia las excelencias de la banda.
En 2001 aparece La Mami Internacional, tercer largo de 7 Notas 7 Colores. El resultado no defrauda y de nuevo muestra una de las bandas más creativas de la escena nacional. Tremendismo, ambientes jazzísticos y el excelente fraseo de Mucho Mu determinan el sonido de un álbum breve en su extensión, aunque sin un segundo de sobras.
