Blur se creó en Londres mientras Albarn (voz), Alex James (bajo) y Graham Coxon (guitarra) estudiaban en el Goldsmiths College.
Discografía
- Blur (1997)
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"Estábamos tan ocupados reinventando nuestro sonido que ni siquiera tuvimos tiempo de buscar un nombre adecuado para el álbum".
(Virgin) ¡Ya está América, ya podéis salir! ¡Ya no sonamos como Duran Duran! Los chicos y yo hemos hablado y hemos decidido que ya va siendo hora de deshacerse del asunto años ochenta. No os preocupéis, no hemos tirado a la basura nuestros magníficos equipos de sintetizadores analógicos, simplemente hemos actualizado un poco las cosas. Nos hemos ido de aquel estudio tan caro de siempre y nos hemos instalado en los garajes de las mamás de nuestros amigos para dar con el toque justo para este disco. Estábamos tan ocupados reinventando nuestro sonido que ni siquiera tuvimos tiempo de buscar un nombre adecuado para el álbum. ¿Pero qué importa el nombre mientras todavía tengamos pop saliéndonos por las orejas? Hemos escuchado algo de la movida esa low-fi (baja fidelidad) americana y hemos salido por ahí con la gente de Stereolab, mientras leíamos todas esas revistas de fans que se inventan peleas imaginarias entre nosotros y Oasis, que están más preocupados en ser los nuevos Beatles de lo que nosotros hemos estado nunca. O sea que todo está preparado para que hagamos nuestro gran desembarco en EE.UU. Ahora sólo falta que ese pesado de la compañía discográfica deje de llamar "chaval" a nuestro cantante.
Cuando Blur estuvo de gira por los EE UU seis años antrás para presentar su primer álbum, Leisure, la banda recibió una cálida acogida, debido en buena medida a su exitoso sencillo, ""There's No Other Way"". Los componentes del grupo saborearon las mieles del éxito y tenían muchas ganas de recibir el mismo trato cuando volvieran por allí. Pero Estados Unidos es un lugar muy grande con una memoria colectiva muy pequeña, y cuando Blur regresaron al cabo de un año con Modern Life Is Rubbish, el grupo fue tratado con una fría indiferencia. Las ventas del disco fueron discretas y el grupo tuvo problemas para llenar locales pequeños. En ese momento, Blur declaró inconscientemente la guerra a los Estados Unidos. Se aferraron a la cultura y la historia de Gran Bretaña, escribiendo canciones sobre la lucha y el triunfo de personajes de la clase obrera, y buscando inspiración en las polvorientas tumbas de los Kinks, Small Faces y los Beatles. De modo que es una sorpresa considerable que su quinto álbum, Blur, se nutra tanto de influencias americanas de los noventa como de los brillantes senderos del britpop.Blur, que lleva por título el nombre del grupo, representa un renacimiento musical de la formación. Al igual que hicieran los Beatles con Revolver, en este álbum el grupo huye del pop más agradecido en favor de una experimentación autoindulgente, y la conexión americana es el elemento clave de esta transformación. A lo largo de todo el álbum, Blur recurre al espíritu low-fi de grupos como Pavement o Guided by Voices y a la energía de última generación de la electrónica, para posteriormente asimilar estos estilos a su propia marca de rock contagioso y peculiar. El resultado es un híbrido sorprendente de extraños efectos sonoros, ritmos parsimoniosos y melodías optimistas que van desde el cosquilleo hasta la euforia.El primer sencillo, ""Beetlebum"", empieza con un traqueteo de guitarra percusivo y low-fi antes de eclosionar en la mejor canción de los Beatles que hayan hecho nunca Oasis. ""You're So Great"" combina un rasgueo folk quejumbroso con una voz plañidera, que se acercaría mucho a Flaming Lips versionando a Neil Young. ""On Your Own"" mezcla efectos jackhammer, riffs de guitarra dentados y distorsionados con un ritmo dance retorcido para hacer una cancioncilla maravillosamente demente.Como muchos otros grupos ingleses, Blur han sido culpables de xenofobia en su momento. Pero en Blur abandonan sus chiquilladas con nosotros los americanos para crear un disco multicultural con atractivo universal. Como dice el propio grupo (aunque con sarcasmo) en el tema ""Look Inside America"": ""Look inside America, she's alright, she's alright"" ("Mira en el interior de América, está bien, está bien"). -Jon Wiederhorn 23 de febrero de 2001
- The Best Of (2000)
"Cuando saquemos nuestro tercer álbum, nuestra condición de banda inglesa clave de los noventa estará asegurada". Se trata de la típica bravuconada que en 1990 podría haber dicho cualquiera de las bandas indie británicas del momento, pero en boca de Damon Albarn de Blur suena a profecía. Blur se creó en Londres mientras Albarn (nacido el 23 de marzo de 1968 en Whitechapel, Londres, Inglaterra; voz), Alex James (nacido el 21 de noviembre de 1968 en Bournemouth, Dorset, Inglaterra; bajo) y Graham Coxon (nacido el 12 de marzo de 1969 en Rinteln, Hanover, Alemania; guitarra) estudiaban en el Goldsmiths College. Coxon había visto por primera vez a Albarn cuando éste hizo su primera actuación en solitario en el Colchester Arts Centre en 1988. Entre el público también se encontraba el futuro batería de Blur, Dave Rowntree (nacido el 8 de mayo de 1964 en Colchester, Essex, Inglaterra). La pasión de Albarn por la música fue estimulada por su padre, que se movía en ambientes en los que su hijo entró en contacto con artistas como Soft Machine o Cat Stevens. Por otro lado, su madre trabajaba de diseñadora de escenarios en la compañía de teatro de Joan Littlewood en Stratford. Rowntree, cuyo padre fue ingeniero de sonido de los Beatles en la BBC, había asistido a clases de gaita. Cuando los cuatro componentes coincidieron en Londres (Coxon fue la primera persona a la James vio en la residencia de estudiantes), formaron un grupo, llamado inicialmente Seymour, y empezaron por los escalones más bajos del circuito de conciertos, teloneando a New Fast Automatic Daffodils y a Too Much Texas en un local de Camden llamado Dingwalls. Un año y una docena de conciertos más tarde, el cuarteto firmó por Food Records, dirigida por el ex-teclista de Teardrop Explodes David Balfe y el periodista de Sounds Andy Ross, quienes les sugirieron que cambiaran de nombre y pasaran a llamarse Blur. El grupo se ganó una buena reputación entre los promotores de conciertos por su directo arriesgado e imprevisible. Facturando un pop de los noventa amable, vibrante y con un toque irónico, el primer lanzamiento de Blur, "She's So High" (cuya inclusión en su primera maqueta les permitió firmar un contrato aún como Seymour), se coló en el Top 50 de las listas británicas. Con el grupo irradiando una justificada y despreocupada confianza en sus posibilidades, no fue ninguna sorpresa que la contagiosa "There's No Other Way" alcanzara el número 8 de las listas británicas en la primavera de 1991. El éxito prosiguió con la irrupción de Leisure en el número 2 de las listas británicas, apenas dos años después del nacimiento del grupo. A continuación, sin embargo, llegaría un período de relativo estancamiento con "Popscene", que no pasó del número 34 en las listas británicas. A medida que los movimientos "baggy" y "Madchester" se iban diluyendo, Blur eran vistos con la misma hostilidad con la que también se recibía a grupos como Rain o Mock Turtles, y el público abandonaba el pop basado en guitarras tipo Byrds del momento. Blur parecían destinados a morir con la misma rapidez con la que se habían establecido, aunque su nombre aún aparecía en los periódicos por su condición de "grupo de talento". A finales de 1992, el grupo presentó Modern Life Is Rubbish a su compañía discográfica, quien rechazó el álbum. Balfe insistió en que Albarn debía escribir al menos dos canciones más. Esas dos canciones adicionales, "For Tomorrow" y "Chemical World', fueron los singles del álbum. Cuando éste finalmente se publicó en 1993, las 50.000 copias vendidas no lograron igualar las cifras alcanzadas por su trabajo anterior ni satisfacer las expectativas creadas, pero las giras y una importante aparición como cabezas de cartel en el festival de Reading les devolvieron la confianza. Los "nuevos" Blur ya estaban a punto, y entraron en acción en marzo de 1994 con el lanzamiento de "Girls & Boys", el primer single de un álbum que iba a marcar una época: Parklife. Este disco invirtió con picardía las expectativas musicales. Cogía prestado tranquilamente de todas las grandes instituciones británicas, desde los Beatles, Small Faces y Kinks hasta Jam y Madness, todo ello rematado con la puesta en escena deliberadamente cockney de Albarn. Por fin parecía que los exabruptos presuntuosos de la banda tenían fundamento. Blur, reconciliados ya con la prensa musical, consolidaron su posición con un directo espectacular ante 8.000 fans en el Alexandra Palace de Londres; mientras tanto, el álbum obtuvo una nominación a los premios Mercury Music, a la que siguieron cuatro trofeos en los BRIT Awards de 1995, entre los cuales los premios al Mejor Grupo y al mejor Mejor Álbum. Poco después, la prensa británica intentó preparar una campaña de enfrentamiento entre Oasis y Blur cuando los dos grupos eligieron el mismo día para lanzar sus respectivos ssencillos. En esa ocasión, Blur ganó la batalla de las listas (con "Country House") pero guardaron un diplomático silencio. Fueron Oasis, sin embargo, los que coparon los titulares día tras día. Tras la tibia acogida recibida por The Great Escape, Blur se retiraron discretamente a Islandia para elaborar material nuevo. El resultado de su trabajo fue un primer puesto en la lista de sencillos, en enero de 1997, con "Beetlebum" y otro en el número uno, también en Gran Bretaña, en el apartado de álbumes con Blur. Un sonido más duro (manifiesto en la ruidosa "Song 2") y un material más relajado ("Death Of A Party") hicieron recordar sus primeros singles, y demostraron sin ningún género de duda que continuaban estando entre los grandes del panorama pop británico. Influenciados claramente por grupos de rock alternativo americanos como Sonic Youth o Pavement, el álbum también permitió a Blur irrumpir en los EE.UU. En 1998, Coxon creó su propio sello discográfico, Transcopic, y publicó su primer trabajo en solitario. El grupo regresó en marzo de 1999 con el single "Tender", que alcanzó el número 2 en las listas británicas. El exitoso 13 marcó el final de una larga colaboración con el productor Stephen Street, ya que todos los temas de este álbum excepto uno fueron supervisados por William Orbit.
