Es el hijo de Tequila y la madre del cordero. Los rodríguez empezaron con el rock latino en la versión que se conoce hoy en día. podría ser más flamenco o más duro, pero no fue así. Hoy en día, quien puede, intenta imitarlos...
Hablar del rock español en los últimos años es hablar de Los Rodríguez, una banda vital para entender el porqué de bastantes cosas en la escena nacional reciente. Muchas formaciones orientaron la proa hacia el latinismo guiadas por el viento en popa de la banda hispano-argentina y su éxito arrollador, aunque escasas veces sus propuestas gozaran de un interés cercano al del cuarteto.
Andrés Calamaro llega a Madrid el 28 de septiembre de 1990. Rápidamente contacta con Ariel Rot y Julián Infante, antiguos miembros de Tequila, y el batería Germán Vilella para formar un grupo. En un principio piensan en llamarse Los Locos, aunque la existencia de otra banda con el mismo nombre les hace cambiar de opinión. Finalmente se deciden por Los Rodríguez, pues a los argentinos les hace mucha gracia la acepción de la palabra en el lenguaje coloquial español. Empiezan a actuar por bares de la capital y pronto consiguen un contrato con la discográfica independiente Pasión. Su primer álbum aparece en 1991 y lleva por título Buena suerte, 14 canciones con el sello de la banda donde la voz de Calamaro y el sonido rockero empiezan a convertirse en señas de identidad. El disco cuenta con potencial pero la quiebra de la compañía impide que se convierta en súper-ventas, aunque pese a ello el cuarteto logra actuar en el extranjero. Con extractos de su concierto en Caracas y de otros shows en Barcelona y Madrid, confeccionan una colección de temas ideada para regalar a sus amistades. No obstante, el álbum acaba editándose en el sello de RTVE bajo el nombre de Disco pirata (1992).
Los Rodríguez fichan por DRO, que esta vez sí será capaz de dar cobertura a la onda expansiva del grupo. Sin documentos se publica en 1993 avalado por el single del mismo nombre, un hit incontestable que llega a ser una de las canciones del verano. Daniel Zamora se convierte en músico estable de la banda, que hasta el momento había contado con diferentes bajistas. El éxito del grupo favorece que Polygram reedite su primer disco con tres temas adicionales no incluidos en la edición original. Giran por España e Hispanoamérica obteniendo una notable repercusión en Argentina y tras dos años gloriosos, deciden publicar un nuevo álbum. Palabras más, palabras menos (1995) no baja la guardia y además de otorgar considerables dividendos, contiene temas a la altura que no desmerecen el prestigio de la banda. Realizan un tour junto a Joaquín Sabina y a finales de 1996, el grupo decide terminar por el momento su andadura para despedirse con el álbum Hasta luego, que contiene todos sus éxitos así como inéditos, demos y tomas en directo.

