Quién iba a decir a mediados de los 80 que los Ronaldos no pasarían de ser más que una anécdota veinte años después. Su rock chulesco y auténtico pegó fuerte al principio, pero acabó diluyéndose como terrón de azúcar...
Los Ronaldos no pueden entenderse sin echar un vistazo al Madrid de mediados de los 80, momento en el que nos encontramos con una ciudad post-movida, vacilante pero aún receptiva y, supuestamente, en expansión cultural. Los últimos coletazos de ésta, paralizaron la escena musical de la capital y no fue hasta la segunda mitad de los 80 cuando se reactivan las inquietudes de los jóvenes músicos madrileños. La eclosión del NRA -Nuevo Rock Americano- y del revival de garage y psicodelía, provocó la aparición de muchos nuevos grupos como Sex Museum y Vancouvers, cuya seña de identidad era que cantaban en inglés. Al mismo tiempo, comienza a desarrollarse otra tendencia musical más arraigada en la tradición rockera hispano parlante, que utiliza el castellano y hace del rock, puro y duro, su estandarte. Dentro de éste último grupo, podemos localizar a Los Ronaldos, junto a Los Enemigos y Las Ruedas, por ejemplo.
Musicalmente, Los Ronaldos navegaron durante sus, aproximadamente, diez años de existencia en aguas rockeras y enlazaban con la tradición rollingstoniana hispano parlante que una década atrás habían popularizado en España algunos de los artistas de la escudería Chapa Records, como Tequila y Moris. Ambos artistas de origen argentino. Al rock ´n´roll clasicote de tradición pampeana, Coque Malla añadió el resto de ingredientes que hicieron famosos a Los Ronaldos: actitud chulesca y textos quedones.
Por último, hay que destacar el papel del barrio madrileño de Malasaña. Éste, está ubicado en torno a la plaza del 2 de Mayo ?insigne fecha de la Comunidad Autónoma Madrileña- y no ha vivido momento de gloria ni esplendor tal como lo hizo hacia finales de los ochenta y comienzos de los noventa. Fueron bares como Agapo y San Mateo Seis, los que aglutinaron toda la energía de la escena madrileña post movida, además de servir de escenario para decenas de grupos internacionales y del resto del Estado español como Celibate Rifles, Johnny Thunders, The Headless Horsemen, The Chesterfield Kings, Les Thugs y un largo etcétera.
Parece mentira que un grupo que llegó a tener unas ventas tan importantes y una presencia mediática casi asfixiante, no goce de referencia clara, por ejemplo, en Internet. Lo único que aparece, son algunas ?tampoco muchas- entrevistas con Coque Malla, realizadas cuando se publicó su primer álbum, Soy un Astronauta más (Sony, 1999) y en las que se hace siempre referencia a la banda que nos ocupa. Esto, así como la re escucha de sus primeros álbumes, nos hace pensar que Los Ronaldos no han aguantado nada bien el paso del tiempo y que sólo fueron un enganche coyuntural con una generación que hoy ronda entre los 30 y los 40 años, que ya los ha olvidado.
En torno a 1986, Coque Malla, Luis Martín, Luis García y Ricardo Moreno forman Los Ronaldos con la intención de comerse el mundo y desbancar a Los Hombres G del podio. En 1987, aparece su primer álbum: Los Ronaldos (EMI, 1987). Disco que cautivó a todos, críticos y público, debido al indudable gancho de su frotman ?Coque- y a la sencillez y efectividad de su rock ´n´ roll de toda la vida. Consiguieron, incluso, calentar los ánimos de buena parte de la población femenina española ?no sólo a feministas recalcitrantes, no nos engañemos- con el tema Sí, sí, por la violencia de género explícita en el texto.
El éxito de su primer trabajo les permitió comenzar a introducirse en todos los recovecos del mundo del espectáculo, además de tocar en directo sin parar. Aspecto éste, que el grupo comenzó a explotar en cuanto adquirieron tablas suficientes, y que se convirtió en uno de los puntos fuertes del cuarteto.
En 1988, aparece el álbum Saca la lengua (EMI, 1988). Las ventas aumentan, no paran de sonar en las radio fórmulas canciones como Adiós Papá, coches de lujo, groupies, dinero, gira interminable y un chaval de 18 años ?Coque Malla- convirtiéndose en “portavoz generacional” y acaparando toda la atención de los medios de comunicación. Las cosas comenzaron a fastidiarse en el momento en el que Coque absorbe de buen grado toda la atención mediática. “Claro que cometí muchos errores ?dice Malla-: tenía 18 años, era una estrella nacional y me dejé llevar. Pero creo que implica más salud mental dejarte llevar que tener la frialdad y la madurez, con esa edad, de no hacerlo. Sí, teníamos todos, y a lo mejor yo un poco más, una borrachera mental. Pero tampoco muy grande, tampoco éramos los Beatles. Pero es lógico que nos pasen estas cosas. Creo que eso empezó más fuerte cuando comencé a hacer cine” (Entrevista de Bruno Galindo a Coque Malla. Revista Efe Eme, febrero de 1999).
En 1990 se pone a la venta Sabor salado (EMI, 1990). Las ventas descienden vertiginosamente respecto al trabajo inmediatamente anterior, conocen a John Cale, continúan las giras interminables y toda la retahíla de excesos ya conocidos. La fórmula de rock + actitud + textos quedones ya no era suficiente. Sabor salado se convierte en el punto de inflexión. Para su siguiente trabajo, finalmente titulado Cero (EMI, 1992), el grupo se encerró en el estudio durante más de medio año, cuando lo normal había sido utilizar un mes y medio aproximadamente, con la intención de gestar un trabajo importante. En 1994 aparece ¡Idiota! (EMI,1994), cambian a Jaime Arias por Alejo Stivel como manager, Ricardo Moreno abandona el grupo, definitivamente, por La Marabunta ?banda con la que ya colaboraba tiempo ha-, al igual que Pablo Novoa ?teclista de apoyo-. Malla lo recuerda así: “(?)Ronaldos éramos Ricardo Moreno, Luis Martín, Luis García y Coque Malla. Entonces, de repente, se va él y, para bien o para mal, hay alguien ahí que no está, además una personalidad muy concreta en el grupo. Sí, es verdad, es posible que con aquello la cosa se desequilibrase y? no es que viniera mal, simplemente dejó de ser lo que era. Y Nunca me lo había planteado pero sí, es muy posible (?)”.
En 1996 aparece el álbum en directo, largamente esperado por el grupo, Quiero que estemos cerca (EMI, 1996) y Los Ronaldos, poco después de la publicación del mismo, desaparecen. “(?) Es curioso ?dice Malla- porque hasta muy poco antes de separarnos no éramos conscientes de que iba a pasar. Teníamos muchos proyectos, por ejemplo hacer nuestra propia independiente y tirar por otro lado. Y meter a Dani en el grupo. Todo venía muy fuerte. Pero precisamente por eso a lo mejor descubrimos que no estábamos con tanta fuerza ni tan unidos”.
Coque Malla, actualmente, continua su carrera en solitario, además de haber formado junto a Álex Olmedo ?responsable del proyecto La Naranja China- el grupo Las Mentiras, cuyo único fin hasta la fecha es el de hacer versiones en directo de clásicos populares: Bowie, Dylan, etcétera.

