La Policía Local detiene a un menor que presuntamente robó el móvil a otro Tras desplazarse hasta el lugar en el que se encontraba el menor, los agentes supieron por el relato que éste les dio, que dos jóvenes que iban en bicicleta, de los que les fue facilitada la descripción completa, le había robado el móvil con una navaja, mediante amenazas, cuando se encontraba en la Avenida del mar. Asimismo, este menor comentó a la Policía Local que había seguido a los presuntos autores del robo para recuperar el teléfono y que éstos le siguieron amenazando.
Los agentes trasladaron al menor a su domicilio para poner lo sucedido en conocimiento de sus padres. Durante el trayecto, el joven vio desde el coche policial a los dos menores que supuestamente habían cometido el robo, cuando éstos estaban en la Avenida Hermanos Bou con Camino de la Donación, señalaron las mismas fuentes.
Tras ello, la Policía Local los identificó. Uno de ellos resultó ser, según el relato del menor víctima del robo, el autor de este delito. Durante el cacheo superficial al que fue sometido, los agentes le localizaron el móvil sustraído y una navaja, comentaron. Asimismo, destacaron que el otro menor, que no intervino activamente en el hecho, mostró "una pasividad absoluta".
Todos ellos fueron trasladados a la central del CNP para la instrucción de las diligencias oportunas y el levantamiento del acta de la lectura de derechos. El presunto autor del robo, que fue detenido, no justificó la procedencia de la bicicleta que llevaba y dio diversas "justificaciones irracionales de su posesión".
Este menor, nacido en 1991, es de nacionalidad rumana y se negó a facilitar domicilio alguno. Por otro lado, los otros dos jóvenes, tanto la víctima como el menor implicado, fueron entregados a sus respectivos padres, según apuntaron las mismas fuentes. Pacto histórico PP-UV.
Unión Valenciana ha vivido en cuatro años tres reveses electorales que le han llevado a perder 20.000 votos y la mitad de concejales tras la última cita electoral de mayo. Al final, Chiquillo ha abierto los ojos y se ha dado cuenta de que sus objetivos políticos habían sido fagocitados casi plenamente por el PP.
Los partidos regionalistas, en el marco político actual de acentuación del bipartidismo, tienen más difícil su supervivencia como formaciones autárquicas. Ni siquiera González Lizondo logró por sí mismo su sueño de la alcaldía de Valencia, en pleno apogeo de UV, como para ahora jugar con ensayos.
En los últimos años, UV ha perdido a pesos pesados en sus filas internas, aunque a otros Chiquillo ha tenido que agradecerles su marcha, por lo que el cartel electoral no terminaba de satisfacer a los votantes.
La admisión por parte del PP de los mensajes y eslóganes de UV (PHN, AVE, infraestructuras, distanciamiento del catalanismo...) ha provocado que se produjera ese desplazamiento de la masa electoral de UV hacia candidatos populares y es que además el crecimiento de los partidos regionalistas de España, en su mayoría del centro-derecha, se suele producir cuando gobierna la izquierda.
Ni UV ni el PP quieren hacer público su presentación conjunta en las elecciones del próximo año, pero nada me extrañaría ver a Chiquillo como número dos ó tres al Congreso de los Diputados por Valencia.
En varias ocasiones, miembros del PP me han dicho que su partido no puede volver a caer en el error de la soberbia de una mayoría absoluta porque te hace pasar malos ratos como los vividos en las manifestaciones contra la guerra de Irak donde casi todas las formaciones estaban en contra del conflicto y dejaron solo al PP.
Ahora, en el PP valenciano no quieren más contratiempos y para ello qué mejor que pactar con quien te ayuda a aumentar el espacio electoral.
Visita real
Medio año después ha servido para vivir algo inaudito, pues no recuerdo la visita oficial de un miembro de la familia real a Valencia sin contar con la presencia del presidente del Consell.
Las agendas de Zaplana y Camps son comparadas diariamente para no restar protagonismo mutuo, porque no es casualidad que mientras uno esté en Valencia, otro organice un viaje por tierras polacas.
El ministro de Trabajo actuando de anfitrión con la reina doña Sofía, y Francisco Camps en tierras polacas. No lo entiendo. El presidente, como representante de los valencianos, debería estar allí donde su obligación le exige. Es la primera visita de un miembro de la Casa Real desde las últimas elecciones y Camps no está allí.
Se ve que los intereses de Zaplana, como cabeza de lista popular por Valencia a la próximas elecciones generales de marzo, le reclaman de nuevo para ganar presencia entre los valencianos y tener su espacio equivalente en los medios de comunicación.
Pero para ello, el presidente de la Generalitat debe saber compatibilizar su cargo con la presencia de cualquier representante del gobierno, ministro Zaplana incluido.
Hasta marzo, el ministro de Trabajo pretende ejercer con hegemonía las obligaciones que como número uno de su partido al Congreso tendrá en Valencia.
Pero si eso es así, espero ver al presidente Camps en su sitio y no lejos de Zaplana. ¿Contra Sadam, contra la guerra o contra Aznar? Hasta hace dos semanas respetaba la actitud de quienes se manifestaban en contra de la contienda porque este tipo de demandas forma parte de la piedra angular de la democracia. Pero una mayoría de los supuestos pacifistas se ha convertido en intolerantes. Y así empieza a percibirse entre la “mayoría silenciosa” de la sociedad. Si a principios de febrero, en la primera concentración antibelicista se consiguió reunir a decenas de miles de personas, de todos los colores políticos, en las últimas sólo se ve a aquellos que quieren instrumentalizar el ataque a Irak para hacer su “guerra” a Aznar y al PP.
Una manifestación pacifista debe tener unos mensajes obvios, y no expresar fanatismo, intolerancia e intransigencia con mensajes como “esto nos pasa por tener un Gobierno facha” o “Aznar capullo, envía un hijo tuyo”. Aquí debe tener especial cuidado el PSOE y sus radicales posicionamientos de los últimos días, más en la línea de los comunistas y anarquistas, que en la de un partido moderado que aspira a ser alternativa de gobierno.
La guerra contra Sadam es una respuesta a una forma brutal de opresión y terror con la expectativa de aumentar la libertad y evitar el genocidio cometido por parte del dictador irakí. No se puede comparar a Sadam con otros dictadores, porque entre otras cosas Husein además de dictador es un genocida (como Hitler, Stalin, Milosevic, Mao Tse Tung, Pol Pot y los Jemeres Rojos, los talibán...) con 100.000 víctimas kurdas gaseadas mediante armas químicas en 1988 y enviado a morir a cientos de miles de irakíes en su guerra contra Irán.
Cierto es que acabar con Sadam se tenía que haber planteado hace 12 años, pero me pregunto: todos aquellos que se alzan ahora como garantes y protectores de los irakíes ¿por qué no se manifestaron entonces en defensa de ellos? ¿No tenían elecciones a la vista? Cual imprudentes y frívolos son algunos.
A ver quien la suelta más gorda
Todo por atrapar un puñado de votos nacionalistas, como si fuera algo trascedental para el futuro los catalanes o para los propios deportistas catalanes. Pero no debe mezclarse política con deporte.
Si Artur Mas quiere más votos que anuncie iniciativas de mayor interés social, pero que no trate de presionar a los deportistas, quienes quedarían posiblemente colocados en un brete, presionados por un lado por Mas y los suyos para que fueran con la selección andorrana, y por la afición española que querría verles luciendo los uniformes de España.
La metedura de pata de Mas radica también en creerse que iba ser aplaudida por el gobierno andorrano y va éste y le da con la puerta en las narices.
Es un defecto muy habitual de nuestros políticos el hecho de que por afán de ganar unas elecciones acaben salpicando a otros colectivos de naturaleza apolítica que deben quedar al margen de las batallas entre partidos.
Una de las cosas que llama la atención de este asunto es que el candidato Mas se haya rodeado de un equipo jurídico de lujo para defender su postura ante el COI, cuando finalmente todo quedará ahí, en un punto de enajenación electoral, porque los deportistas, como profesionales que son, preferirían vestir los colores de un país de entidad en el contexto internacional y con trayectoria olímpica antes que satisfacer el capricho pueril de Artur Mas.
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